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Procesador de alimentos para bebé

Procesador de alimentos para bebé

La primera idea que nos puede venir a la cabeza cuando escuchamos “procesador de alimentos” es esa versión básica para los potitos y papillas de los niños (o al menos eso nos pasa a los que tenemos pequeños en casa).

Incluso es probable que el primer procesador fuera concebido para eso, como interesante herramienta para preparaciones sabrosas y naturales con las que alimentar debidamente a nuestros hijos.

A día de hoy son unos electrodomésticos de gran utilidad que han evolucionado mucho, pero que todavía mantienen su espíritu de electrodomésticos cómodos y sencillos para nuestros bebés.

Preparar potitos para niños de manera rápida y cómoda

Los prefabricados en su vertiente infantil no son la mejor opción. Presuponiendo el esmero debido al tratarse de alimentación de bebés, y aún ajustándose los diferentes fabricantes a los parámetros de mayor seguridad alimenticia, siempre necesita usar conservantes que si bien no son nocivos no aportan nada a la alimentación de nuestros pequeños.

Lo que ocurre es que pensar en cocer y batir los alimentos que queremos que integren la dieta de los niños suponía, hasta la llegada de estos procesadores de alimentos, una carga de trabaja añadido en todos los sentidos: tiempo para cocer, tiempo para batir, tiempo para limpiar, tiempo para supervisar todo el proceso…

El procesador lo automatiza todo, y al final solo te tendrás que ocupar de limpiar la jarra donde se ejecutan los dos procesos de cocción y mezcla de manera consecutiva. Sin duda un gran invento.

Una alimentación completa que incluya verduras y hortalizas, combinadas con carne o con pescado, en su proporción oportuna para cada caso, redundará en esa deseada salud de nuestros hijos, su crecimiento adecuado depende mucho de nuestra intervención alimentaria durante estas primeras fases.

Con alimentos naturales cocinados y consumidos recién cocinados tus hijos ganarán mucho más.

Qué procesador de alimentos para bebés elegir.

Lo que suele ocurrir con la opción básica de los “procesadores para potitos”, como podríamos llamar a esta versión inicial, es que una vez que los niños crecen, el aparato queda relegado a lo fondo del cajón o al trastero.

Ya que te pones, nunca está de más buscar complementos y funciones que se traduzcan en una mayor amortización del procesador.

Los hay que añaden accesorios para exprimir, triturar, rallar, batir…, así como funciones complementarias como cocinar al vapor, recalentar, descongelar. Por una inversión ligeramente superior comprarás un electrodoméstico para muchísimos más años.

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