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Por qué se estropean las campanas

Problemas comunes campana

Que una campana de cocina deje de extraer el humo que se genera mientras estás cocinando es una gran avería. Una de esas por las que debes llamar a tu Servicio Técnico Oficial sin esperar ni un segundo. Pero que se genere un poco de óxido y no termine de realizar una buena extracción son problemas comunes de una campana, que no deberían suponer un gran quebradero de cabeza. De hecho, lo más posible es que puedas solucionar tú mismo el contratiempo en cuestión.

Posibles fallos técnicos

Se pueden diferenciar algunos que son relativamente habituales, y que recopilando la información del manual de instrucción, o de las secciones de preguntas frecuentes de la marca de tu campana, se pueden solucionar con cierta celeridad. De hecho, los tres problemas más comunes de una campana que te relato a continuación no deberían considerar ni tan siquiera averías:

  • La campana emite olores mientras funciona: la respuesta a este problema es muy sencillo, y se encuentra en el filtro, que lo más posible es que esté saturado y ya no pueda absorber más grasa mientras cocinas. Si tu campana está colocada en modo de recirculación (coge el aire de la cocina, lo limpia en el filtro y lo vuelve a expulsar a la habitación) entonces no tendrás otro remedio que cambiar el filtro, que probablemente será de carbón activo. En cambio, si tienes un filtro de metal antigrasa tendrás que desmontarlo siguiendo las instrucciones del fabricante y limpiarlo a mano, o en el lavavajillas si el filtro en cuestión es apto para ello.
  • No consigues evitar los olores en la cocina: si tienes una campana relativamente vieja, de esas que las extraes y se ponen a funcionar sin más, entonces puedes dejarla funcionando hasta 10 minutos después de terminar lo que estés cocinando. Así te aseguras de que se ha depurado el aire. En cambio, las campanas más modernas tienen funciones para momentos de especial saturación para aumentar la potencia de extracción cuando hay muchos humos (y por lo tanto olores) para que no tengas que sufrir este problema. Usa este tipo de funciones si vas a estar mucho rato utilizando la campana.
  • Se ha formado óxido en la campana: “La utilización de productos agresivos con cloro o ácidos o la infección con polvo metálico durante el montaje de la cocina puede generar óxido. Muchas veces se generan procesos extremos de corrosión si se deja el aparato sin limpiar durante varias semanas después de su montaje”, revelan desde el servicio técnico de Balay. La solución para evitar la formación de óxido no es nada novedosa: se debe limpiar la campana con un producto específico, sobre todo después de realizar “cualquier trabajo que implique metal”.

Cómo evitar averías

Una vez que has comprado un electrodoméstico, solo hay un camino fiable para evitar averías durante su uso diario: cuidarlo y realizar las tareas de mantenimiento regular de las que cada marca te informa en el manual de instrucciones. Sí, ese librillo que debes leer aunqe a veces te de mucha pereza hacerlo.

Además, las campanas te lo ponen relativamente sencillo. Lo más importante, como has podido concluir cuando ya te he hablado de los filtros de la campana, es tener en cuenta que esta pieza concreta se debe cambiar o limpiar, en función del que tengas, cuando observas que la campana ‘ya no da para más’. Los filtros de carbón activo no son reutilizables, pero solo deben cambiarse una o dos veces al año, dependiendo también del uso que hagas de la campana. Los filtros de metal antigrasa son muy sencillos de limpiar (incluso se puede hacer en el lavavajillas) y te aseguras de que la campana siempre tendrá la limpieza interna necesaria para funcionar correctamente.

“Nunca utilices materiales disolventes o corrosivos para limpiar la campana de cocina”

La limpieza de todas sus zonas es una de las mejores medidas preventivas para que nada suceda. Pero hacerlo inadecuadamente es otro de los problemas comunes de una campana. Por ejemplo: perder el color del acero inxodable por limpiarlo con un producto equivocado. Para estas zonas se recomienda comprar toallitas limpiadoras específicas, que además suelen venir impregnadas de un aceite especial que protege las partes de acero de la campana. ¿Y si tienes alguna superficie pintada? Pues entonces es más fácil todavía: solo necesitarás un poco de agua caliente con jabón, secando muy bien la superficie limpia para que el agua no deje marcas al secarse.

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¿Es tu casa segura?

zapatillas de casa

Una casa segura, lo suficiente como para transformarla en ese término más cálido de “hogar” nos atañe completamente de cara a la transformación de todos los espacios en zonas seguras. Nuestras viviendas no está exentas de riesgos, así que pongamos manos en el asunto. La selección de nuestros electrodomésticos también puede marcar diferencias…

¿Qué zona es la más controlada?

Normalmente, en lo que a seguridad concierne, la cocina es ese totum revolutum en la que conviven diversos electrodomésticos. Debe ser cosa de la mentalidad española, pero lo cierto es que cualquiera de nuestras casas concentran en la cocina la mayor parte de los grandes y pequeños electrodomésticos de usos más diversos. Y todos ellos, desde la lavadora, el lavavajillas, el frigorífico o la vitrocerámica hasta la más reducida batidora o hasta el cortafiambres para los más caprichosos se convierten en focos de riesgo.

Gracias a Dios, los fabricantes tienen ya en mucha consideración los aspectos de seguridad porque tales detalles redunda en prestigio e imagen que finalmente supone más confianza y en última instancia más ventas.

Puedes encontrar cualquier tipo de electrodoméstico en su versión más segura, con marcas que pugnan por presentarse a la vanguardia en esa intención de ofrecer electrodomésticos funcionales, cómodos y sumamente seguros.

Los últimos avances en esa tendencia de lo tecnológico hacia la seguridad son:

  • Vitrocerámica: Ya no solo se trata de la opción inducción que optimiza su uso y que exclusiviza el calor a la zona de contacto con el hierro de ollas y sartenes. Desde hace años vamos disfrutando de opciones complementarias como el bloqueo manual que dificulta sumamente un encendido accidental hasta bloqueos automatizados en base a sensores que detectan un tiempo máximo de uso o una incremento excesivo de calor. Cuando te toque cambiar de vitro, te sorprenderás de todo lo que puedes encontrar.
  • Hornos: Suele ocurrir que, cuando nos encontramos con varios comensales en casa nos planteamos disfrutar de un asado. Poder prepararlo sabiendo que no hay riesgo para los peques de la familia, pues el cristal de seguridad (la conocida puerta fría) refracta el calor hacia el interior del habitáculo.
  • Lavavajillas: Las mejores marcas ofrecen sistemas antidesbordamiento, con desconexiones automáticas en caso de pérdida de agua que pudiera derivar en encharcamiento o electrocucción.
  • Lavadoras: Los bloqueos más básicos impiden desde hace ya muchos años un inicio de ciclo con puertas abiertas o incluso pueden bloquear las puertas una vez cerradas.
  • Pequeños electrodomésticos: En general, los mejores pequeños electrodomésticos, desde la cafetera expresso hasta el cortafiambres disponen de sistemas de seguridad múltiple según la casuística. Normalmente todos estos aparatos están monitorizados a través de sensores que impiden el trabajo si no detectan que todo está perfectamente encajado y en orden.

Cuando disponemos de los mejores pequeños y grandes electrodomésticos en la cocina entramos en ella con la sensación de que todo estará siempre bajo control.

Riesgos innecesarios

Los riesgos innecesarios son todos aquellos que resultarían fácilmente evitables con un mínimo de previsión por nuestra parte.

A mi parecer todo pivota en torno al orden y las buenas costumbres

En un sencillo ejemplo, sería algo así como acostumbrarse a usar los intermitentes en carretera para señalar cualquiera de nuestros movimientos. Dicho de otra forma, ya sabemos que es perfectamente evitable que un mango de una sarten puesta al fuego sobresalga de la cocina pudiendo golpearlo y provocando una quemadura. Pero curiosamente no siempre lo interiorizamos porque sigue ocurriendo en un porcentaje considerable.

De eso se trata, de interiorizar lo obvio y de adoptar rutinas que automaticen tu comportamiento hacia ese ideal de seguridad.

Algunas de esas obviedades son:

  • Uso de cocina: Como decimos, mangos de sartenes u ollas hacia el interior. Pero también apagar el fuego para que la comida termine por hacerse sola en esos últimos dos minutos, o disponer de todo lo que vamos a necesitar antes de empezar a cocinar.
  • Orden: Desde las buenas costumbres de cerrar siempre los armarios (nosotros sabemos que los hemos dejado abiertos, los demás no), hasta la organización de la nevera con los alimentos de fecha de caducidad más próxima ubicados delante, todo servirá para evitar accidentes de muy diversas tipologías, incluyendo golpes o intoxicación.
  • Limpieza: No todos los riesgos se asocian a golpes o percances externos… La falta de limpieza puede acabar provocando multitud de percances directos o indirectos.
  • Prevención: Cada tarea, o incluso cada electrodoméstico, debe ser planteada para un uso concreto bajo unos estándares de seguridad. Nunca está de más tener en casa un mínimo de medios como una escalera, guantes, caja de herramientas, pero el sentido común debe primar hasta para usar un simple cuchillo…

 

 

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Cómo hacer que tu aspirador dure más

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Cualquier modelo de aspirador sin bolsa ofrece, a mi entender, unas ventajas a la hora de acumular y retirar la suciedad aspirada. En primer lugar la autonomía de limpiado, esa libertad de no depender de bolsas intercambiables y de su perfecta adaptación al espacio interno del aspirador para evitar pérdidas.

Limpiando tu aspirador

Sin la bolsa de por medio, a mi entender, el trabajo con un aspirador es más higiénico y operativo. Te indico algunas ventajas del aspirador sin bolsa:

  • En cuanto al uso del aspirador: Al no depender de bolsas, el uso del aspirador es llegar y empezar. No tienes que echar un ojo al estado de la bolsa. Bien es cierto que los aspiradores actuales en casi todas sus modalidades, con sus ganancias en tecnificación, suelen disponer de un avisador para cuando procede el vaciado, pero si se aspira muy de vez en cuando porque se combina con otras soluciones de limpieza, el tiempo de espera dispondrá en mejor estado, respecto a la carga de suciedad, al depósito que a la bolsa. Por otro lado, la eficiencia en la limpieza incrementa en el caso de los aspiradores sin bolsa pues su sistema de aspiración acumula el polvo en el depósito, aislado del sistema de aspiración, mientras que los aspiradores con bolsa pueden provocar pequeñas fugas o salidas del polvo ya almacenado.
  • En cuanto a la seguridad en el uso: Los depósitos ofrecen una propiedad hermética indudable. El trabajo de varios aspirados sin el vaciado nunca supondrá un revocado de la suciedad. Además, los aspiradores sin bolsa, mantienen siempre una potencia de aspirado uniforme, mientras que los aspiradores con bolsa, conforme se llena ésta van perdiendo potencia.
  • En cuanto a la limpieza del aspirador: Te ocupas de sacar el depósito con cuidado, lo vacías en el lugar oportuno y revisas un poco el cepillo, el filtro y el depósito en sí. En el caso de aspiradores con bolsa, el repaso del cepillo requiere el mismo proceder, de la misma forma que el filtro. Tan solo la retirada de la bolsa se supone que aporta una ganancia de tiempo, pero como he dicho antes, su manipulación puede conllevar revocados de polvo.

Por supuesto habrá quien se muestre a favor o en contra de estos puntos. Todo es opinable y las costumbres o rutinas de limpieza son para cada cual. Lo que está claro es que si queremos que nuestro aspirador dure más, su limpieza debe ser una tarea muy a tener en cuenta.

La vida útil de cualquier aspirador está íntimamente ligada con esa limpieza que le dediquemos. El motor de un aspirador que consigue emplear toda su potencia en mover un cepillo en perfectas condiciones y que trabaja con un bajo nivel de polvo acumulado redundará en su optimización. A mayor mantenimiento más años de trabajo a máxima potencia.

Otro aspecto reseñable en la vida útil del aspirador es concienciarse de su eficiente tarea limpiadora en superficies y circunstancias oportunas. Me explico. Cualquier uso rutinario en una casa es perfectamente asumible por un aspirador. Un parqué o unas alfombras en su repaso diario o semanal son ubicaciones perfectas para que el aspirador se lleve cualquier residuo oculto. Pero pensar en usar un aspirador para retirar restos durante una obra en casa es un error de bulto. Ningún aspirador está preparado para aspirar grandes elementos. Si finalmente un aspirador puede levantar un trozo de cemento, unos cristales o cualquier otro elemento de cierto grosos lo que ocurre es que estamos introduciendo en su sistema de aspirado un elemento que puede producir atascos, sobrecalentamientos y roturas de motores.

La ventaja de no tener bolsa

Ya me pueden asegurar que las bolsas para aspiradoras son completamente higiénicas, que no hay fuga posible, que el acople es perfecto, que la válvula cierra completamente al retirar la bolsa, pero yo sigo sin fiarme de esos seres microscópicos que atraviesan todo tipo de poros para alcanzar los espacios al otro lado.

Sin ir más lejos, recuerdo cómo en el piso de estudiantes en el que estudié, teníamos un aspirador de bolsa, cortesía de la dueña, (seguramente le estorbaría en casa a la vez que nos soltaba la indirecta de que cuidáramos de su casa). A lo que voy, después de varios usos sin cambiar la bolsa, llegó un día en el que nos encontramos cómo habían proliferado una colonia de una especie de polillas. Simplemente asqueroso. Seguramente pecamos de no cambiar con la debida frecuencia el aspirador, pero parte de culpa también la imputo a esa porosidad de las bolsas.

Además, el tema de las bolsas supone una tarea de aprovisionamiento. Si te quedas un día sin bolsas no puedes usar el aspirador. Parece una obviedad, pero verdaderamente es un cometido más a añadir, una disciplina más entre tantas y tantas tareas en casa. Prescindir de esta obligatoriedad de repuestos temporales te libera de ese extra. Como se suele decir, una cosa menos.

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Limpiando el microondas de forma sencilla

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La limpieza y desinfección del microondas es un tarea tan sencilla como necesaria. Aunque podamos creer lo contrario, tras cada uso nuestro microondas las emanaciones o salpicados de los cocinados se distribuyen y adhieren a las paredes y suelo de esa mágica cámara que cocina en cuestión de segundos. Unas sencillas pautas conseguirán que tu microondas se encuentre siempre en perfecto estado de uso.

Trucos para que no se estropee

Un microondas abandonado a su suerte en cuanto a limpieza y mantenimiento, seguirá trabajando, su capacidad de sufrimiento es innegable. Pero hay varios aspectos en los que su calidad de trabajo se verá afectada. Los dos grandes bloques que concentran aspectos negativos de la falta de limpieza son:

  • Incidencias técnicas: La sobreexposición al trabajo de las ondas sobre los alimentos es una función asumida perfectamente por un microondas. Pero siempre dentro de unos parámetros de mantenimiento exigibles para que ese trabajo se realice sin menoscabo de cualidades y sin afectar a las partes técnicas del microondas. Algunos de los problemas más habituales que te pueden surgir en un microondas mal mantenido son:
    • Deterioro de componentes: Puede que ya hayas visto cómo, tras multitud de usos, la cobertura del suelo del microondas padece una especie de desconche. Las juntas de las láminas que cubren toda la cámara del microondas tienen en su suelo, y concretamente bajo el plato de recepción, zonas comprometidas con las que hay que esmerarse en la limpieza (no olvides sacar el plato y su rejilla inferior cuando limpies). Los ventiladores del microondas también pueden sufrir deterioros y averías si se permite que los residuos se almacenen en sus rejillas de salida. En la parte exterior, la manipulación de pilotos (ya sean tipo led o manuales) con las manos sucias pueden llegar a derivar en averías de la electrónica)
    • Deterioro del motor del microondas: Puede parecer que el microondas es un electrodoméstico robusto, donde el motor se mantiene alejado de la función de trabajo. Y en parte es cierto, un microondas se puede hacer eterno. Pero si el microondas está sucio, al final se producirán efectos corrosivos o emanaciiones de residuos almacenados que puedan alcanzar la parte interna del microondas.
  • Incidencias de salubridad: Si no queremos que nuestro microondas se convierta en una fuente de posibles infecciones y/o enfermedades, su limpieza básica tras cada uso debe ser una pauta rutinaria. Los residuos pueden trasladarse a nuevos cocinados. Las coberturas de plástico o de silicona siempre disponen de orificios para que se pueda producir esa especie de nociva ósmosis.

Para que nada de esto ocurra, tan sólo tienes que poner un poco de tu parte en dos de esos aspectos a los que tantas veces hago alusión, uso y mantenimiento:

  • Uso del microondas: En mi pueblo dicen que los experimentos con gaseosa. Pues eso, la capacidad del microondas para cocinar de manera sencilla y alternativa todo tipo de productos, debe ceñirse a contenidos admitidos para el trabajo con ondas y a sistemas de protección (coberturas de plástico o silicona para microondas). Parece trivial recordarlo, pero todo aquello que no se meta en el microondas convenientemente cubierto afectará al buen estado y funcionamiento de este pequeño gran electrodoméstico. Y cuando digo cubrirlo todo, hablo de todo. Cualquier líquido a consumir, por inocuo que nos parezca (sopas, infusiones y demás) también desprenden emanaciones que pueden incrustarse en la cámara y que pueden actuar como corrosivos en siguientes usos del calor.
  • Mantenimiento del microondas: No hay nada más allá de la propia limpieza, mantener tu microondas tan sólo significa realizar limpiezas básicas tras cada uso. Si sueles echar un ojo a este blog, ya sabrás que soy un enamorado de los sistemas naturales de limpieza. El limón es ese agente limpiador y desinfectante al que podemos recurrir para limpiar el microondas con absoluta tranquilidad. Un limón entero, exprimido sobre un recipiente con agua y dejado descubierto en el interior del microondas hasta su ebullición, emanará vapores limpiadores y desinfectantes. Tras la liberación del vapor en la cámara, te tocará repasar con un trapo. La suciedad saldrá rápidamente, el limón habrá desinfectado de manera natural y por añadidura habrás generado un agradable aroma que se sobrepondrá a cualquier otro olor previo.

Especial cuidado con estas partes

Cuando te dispones a repasar lo que el limón ya ha dispuesto para la limpieza final del microondas, hay zonas más sensibles en las que deberías limpiar con mayor esmero y cuidado.

La zona donde se encastra el sistema de giro del plato debe quedar absolutamente seca. En ese espacio donde se combina la cámara con el engranaje del sistema de girado el ajuste de las láminas pueden sufrir una especial afección a cualquier residuo (incluso el limón con el que has limpiado) Para evitar el desconche y el deterioro general, deberías dejarlo absolutamente seco. La retirada del plato soporte y del resto del sistema se antoja fundamental para una limpieza eficiente.

Por lo demás, las únicas zonas ligeramente comprometidas, son las rejillas de salida del aire de los ventiladores. Allá donde veas todos esos puntitos por los que pasa el aire durante la acción del microondas, pueden convertirse en pequeños espacios de fuga para residuos, de modo que la suciedad acceda a partes internas del mecanismo del microondas. Una limpieza de arriba hacia abajo es lo más oportuno para que los restos más o menos visibles se desprendan hacia el suelo de la cámara del microondas.

 

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Limpia la cal de tu plancha, tu ropa te lo agradecerá

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Si permites que la cal se vaya asentando en tu plancha, cualquier día te encontrarás con tu prenda favorita convertida en un cuadro abstracto. No cuesta tanto darle un cuidado básico. Está bien que las planchas actuales pueden trabajar perfectamente con agua del grifo. Pero no es cuestión de abusar. Y si vives en una zona de agua dura, con más motivo.

Consejos para que tu plancha dure más

Lo cierto es que con cuatro pautas generales podrás prolongar la vida útil de tu plancha de ropa. Entendiendo por vida útil el periodo de tiempo con el que trabajar con ella de manera cómoda, ergonómica y con buenos resultados.

  1. Consejo número 1: La mejor limpieza de la base o placa de tu plancha sólo precisa de un elemento básico: sal gorda. Con un par de puñados de esta sal, extendidos sobre algún trapo, deberías hacer unas pasadas inmediatamente después de planchar, cuando la plancha todavía está caliente y su calor actúe de la mejor manera en ese autolimpiado.
  2. Consejo número 2: El orden también es importante. Una vez que la placa o base esté limpia, completamente libre de manchas o restos, te encontrarás con tu plancha en perfecto estado para proceder a la descalcificación de los conductos y poros. Quizás tu plancha ya disponga de la función propia seleccionable para esta tarea. Si es así, pues perfecto, llenas el depósito de agua, seleccionas la función autolimpieza de la plancha y presionas constantemente la salida del vapor sobre el fregadero para que sea la propia plancha la que aplique temperatura más alta y mayor salida de vapor. Como ves, esta función autolimpieza para eliminar la cal tan sólo supone la aplicación de máxima temperatura y vapor, así que tú solito también puedes conseguirlo…
  3. Consejo número 3: Tras la descalcificación de la plancha, un poco de vinagre o limón sobre la superficie de la base arrastrará, ya si de manera más fácil que cualquier otra adherencia posterior al planchado, los residuos y posos de la cal que ha ido saliendo por los poros. Un repasito final en seco y la base quedará reluciente como un espejo.

mantenimiento-de-planchaCon estos pasos, repetidos cada diez o doce tareas de planchado (tú mismo obsevarás de manera más segura cuando “toca” el repasito), conservarás una plancha reluciente que dará gusto usar.

Otra solución, a fin de conseguir que tu plancha dure más tiempo en mejores condiciones, es sin duda el uso de agua destilada. Lo cierto es que en zonas de agua dura o muy dura, puede ser una solución prácticamente necesaria. El problema es el engorro que supone depender de este tipo de agua.

Otra alternativa es elegir una plancha capaz de trabajar con agua dura en las mejores condiciones. No te librarás de darle el repasito con frecuencia, pero al menos la plancha siempre trabajará bien.

Plancha mejor cuidada, ropa mejor planchada

Tomando la frase de este título como una cantinela a modo de sabio refranero, no encontrarás una verdad más cierta que esa. Aunque tan sólo fuera por la mayor facilidad en el manejo de una plancha bien mantenida, ya merecería la pena darle esos cuidados posteriores a su intervención.

Una plancha mal conservada puede causar varios problemas en tu ropa:

  • Desplazamiento deficiente: La fricción por la suciedad incrustada dificulta el planchado uniforme y lineal. La plancha se desliza peor, las arrugas dificilmente salen bien e incluso puedes generar nuevas arrugas.
  • Quemaduras: Los materiales de las bases de las planchas son unas sofisticadas aleaciones estudiadas para interactuar con los tejidos de manera correcta a alta temperatura. Pero si añades agentes externos como son las manchas y la oxidación, lo más fácil es que la prenda se acabe quemando.
  • Manchas: Seamos sinceros, a todos nos ha pasado alguna vez. Pero cada vez menos. La tecnología va consiguiendo planchas cada vez más limpias con sistemas de autolimpieza, circuitos de recorrido del agua optimizados y materiales muy bien estudiados. Eso sí, si somos capaces de conservarlas debidamente.

camisa arrugadaPero además de los problemas propios de la tarea y sus consecuencias en tus prendas hay más riegos añadidos que también afectan a tu seguridad. Cuando trabajas con un plancha en mal estado tiendes a un uso inapropiado, a posturas poco ortodoxas que pueden convertirse en potenciales accidentes.

Y qué te voy a contar del estado de tu ropa… Si quieres seguir conservando color y tacto de cualquier prenda, y que no aparezcan esas desagradables motitas que no se van nunca, no te la jueges y revisa siempre tu plancha.

 

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¿Cómo limpiar una plancha de cocina?

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La limpieza de la plancha de cocina es, por descontado, la tarea más desagradecida después del disfrute de los manjares que esta misma plancha nos provee. Pero los diferentes sistemas de planchas ofrecen varias opciones para facilitar la tarea.

Limpieza en frío vs limpieza en caliente

La limpieza en caliente siempre es la mejor opción para dejar la plancha como nueva en el menor tiempo posible. Pero los diferentes sistemas de planchas ofrecen una mayor o menor facilidad para este limpiado inmediato. Veamos los casos:

  • Limpiado de plancha eléctrica: Estas planchas de toma eléctrica acabarán pasando a la historia conforme los nuevos sistemas de planchas integradas en módulos o de funcionamiento por contacto con la vitrocerámica de inducción se hagan con todo el mercado. No obstante, no somos pocos los que todavía tenemos la típica plancha de ruleta con selección de temperaturas, bandeja recogegrasas y, eso sí, absoluta autonomía de funcionamiento. Este tipo de modelos, por sus diferentes secciones, accesorios y zonas, entrañan mayor dificultad para su limpieza en caliente. Te puedes quemar, o puedes mojar los circuitos, entre otros detalles. Así que lo mejor es que la dejes enfriarse un buen rato antes de empezar a limpiarla. Después, con una esponja humedecida y enjabonada puedes tratar de arrastrar toda la grasa. Si algunos restos no salen, la rasqueta, acompañada de los desengrasantes naturales: vinagre o limón, te ayudarán en esa misión trascendental. Un paso bajo el agua caliente del grifo y el secado con papel de cocina la dejarán nueva.
  • Limpiado de plancha en módulo integrado: Una de las grandes ventajas de los módulos de plancha integrados reside en su fácil limpieza. Ten en cuenta que una vez cocinado, sólo la superficie habrá quedado expuesta a suciedad alguna. Lo ideal es que nada más terminar apliques hielo y el contraste se ocupará de facilitar la salida de todo residuo. Un poco de papel de cocina con unas gotas de limón dejará la plancha inmaculada.
  • Limpieza de plancha de contacto: Estas planchas, fabricadas para realizar su tarea en contacto con placas de inducción, principalmente tienen una gran virtud de cara a su más fácil limpiado. Su gran versatilidad y la ausencia de cables posibilita una limpieza inicial por contraste de frío (ya sabes, el infalible y sorprendente truco del hielo). Su paso posterior bajo el grifo y el secado con papel de cocina acabarán de dejarla perfecta.

Como ves, a mi entender, la elección del limpiado en frío o en caliente solo depende del tipo de plancha de cocina que tengas. Sólo en el caso de las planchas eléctricas te recomiendo la limpieza en frío. Aunque también puedes encontrar planchas que no requieren de aceites, mucho más limpias.

Evitar quemaduras

Si tu elección en cualquier caso es limpiar la plancha de cocina en caliente, debes tomar siempre las precauciones debidas para no pasar por la plancha tu mano. Ya hemos dejado claro en más de una ocasión que la confianza es el origen de multitud de accidentes domésticos.

módulo-plancha-integradoYa sea tu plancha eléctrica, de contacto o integrada en módulo nunca te atrevas a acercar tu mano para quitar esa mancha o resto rebelde. Las herramientas están para algo. Los guantes te protegen y la rasqueta trabajará por tí. No cedas a la comodidada de solucionar las cosas por la vía rápida. Un quemazo con una plancha caliente puede revister de indudable gravedad, por localizada que esté la quemadura.

Otro tipo de accidentes habituales con una plancha de cocina puede ocurrir por despistes o por desorganización durante el cocinado. Si tienes varias tareas a los mandos de la cocina, sé ordenado, no amontones cosas y observa bien todo lo que haces, un módulo de la plancha encendido por error puede provocar ese quemazo inesperado.

La indicada sencillez de la limpieza en caliente de la plancha tiene su lado negativo. Podemos pensar que al limpiarla ya la hemos dejado templada y que no puede ocasionar percance alguno, pero lo mejor es alejarse de ella durante un buen rato. Las planchas integradas en módulos tienen la ventaja de que suelen llevar una cubierta para mantener la armonía del conjunto de la cocina y para prevenir este tipo de percances. En cualquier otro caso tendrás que ser más previsor.

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Limpieza de una cafetera de cápsulas

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Tu cafetera de cápsulas te ofrece tu estimulante café en cualquier momento en tan sólo unos segundos. La variedad de sus cápsulas te permite elegir el aroma, el sabor, la mezcla que más te apetece en cada momento. Un verdadero lujo a tu alcance. Para mantener tu valiosa cafetera de cápsulas en perfectas condiciones a fin de disfrutar de cada preparado, dédicale un tiempo a su limpieza de manera periódica.

Reciclaje de las cápsulas de café

Antes de entrar en materia sobre el tema de la limpieza propia de la cafetera de cápsulas quería plantearte otro tema paralelo, asociado a la limpieza pero en una idea más global.

Lo cierto es que la proliferación de las cafeteras de cápsulas se llevó a cabo sin una importante consideración ecológica: el impacto medioambiental de las propias cápsulas una vez usadas. En principio se las podría considerar como residuos de embases, con su destino final en los contenedores amarillos, pero su configuración en un todo entre continente y contenido ha sido determinante para su exclusión como residuos de este tipo.

Así, el nuevo problema ha hecho dar un paso adelante a los propios fabricantes. Actualmente, todos los fabricantes de estos sistemas están empezando a desplegar puntos limpios para poder deshechar las cápsulas vacías. Esto no quiere decir que las cápsulas se reciclen para convertirse en nuevas cápsulas. Las marcas se ocupan de su recuperación como materiales básicos para muchas otras utilidades.

A pequeña escala, también ha aparecido otra utilidad de las cápsulas de caracter más recreativo. No son pocos los usuarios que reconvierten sus cápsulas usadas en pequeñas obras de arte o en utilidades de cualquier tipo.

Su ligereza, su tamaño, su variedad de colores, su maleabilidad, su fácil adherencia… Todas estas cualidades posibilitan la transformación de cápsulas en adornos, en juegos para niños, en bisutería sencilla, en cuadros de multitud de colores y composiciones

La creatividad se ha disparado con estos pequeños útiles recuperados para la causa de las manualidades. Si tienes una máquina de café de cápsulas, ya sabes que tienes dos opciones para reciclar las cápsulas. No te cuesta nada informarte sobre los puntos limpios o perderte en internet en busca de tutoriales con los que enfocar tu maña y sorprende a pequeños y mayores con tus creaciones.

Limpiar los filtros

Y ya sí, en lo que a limpieza en sí se refiere, tu intervención regular sobre la cafetera redundará en la obtención del mejor café o mezcla que atesoras para disfrutar de cada instante con el sabor adecuado entre tus manos.

Te voy a dar una alegría. Debes saber que en el primer nivel de limpieza de los filtros de tu cafetera de cápsulas no te va a hacer trabajar nada, se trata de que prepares el programa de descalcificación, llenado el depósito de agua con la mezcla oportuna del descalcificador que recomiende tu cafetera. Con esta operación, que suele realizarse una vez al año, ayudarás a que todo el circuito se libere de los restos de cal que, además de desvirtuar el sabor de tu mezcla, ayudan a que se produzcan atascos.

Según la dureza del agua de tu zona, la repetición de esta operación deberá ser más o menos frecuente. Pero no te asustes, normalmente, con una vez al año de media (para un consumo único estimado al día) es suficiente. De todos modos, siendo un proceso tan automatizado, si lo haces cada seis meses, con el cambio de temporada, aseguras que no haya cal en ningún momento.

Por lo demás, en cuanto a la limpieza de los filtros de la cafetera de cápsulas, nada más sencillo. Cuanto te preguntas ¿cómo limpiar una cafetera de cápsulas?, debes tener en cuenta que en este tipo de máquinas de café, la sencillez de cara al usuario es la máxima que prima en la orientación de su fabricación. Los filtros se retiran fácilmente. Una rápida extracción de éstos te permitirá comprobar su estado y si procede la limpieza en ese momento. Un repaso con agua caliente y el secado procedente dejará los filtros preparados para recuperar su misión en el mejor estado.

De cualquier forma, si lo de limpiar no es lo tuyo, o si durante la limpieza te cargas algún filtro, los repuestos son bastante accesibles de precio. Por 10 € puedes encontrarlos en cualquier punto de venta.

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Medidas de seguridad de una licuadora

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Obviedades como que la licuadora trabaja con sus necesarias cuchillas no nos liberan de poder sufrir un accidente. La confianza en las medidas de seguridad de este electrodoméstico te puede hacer actuar de manera temeraria. Te puedes acostumbrar a ver la licuadora como un electrodoméstico inofensivo, pero el simple hecho de que esté encendida y tratemos de manipularla por cualquier motivo puede provocar un accidente.

Evitar accidentes

Evidentemente, las buenas marcas ofrecen medidas de seguridad que cumplen con holgura su función. Para que cada uso de la licuadora revista el menor riesgo posible. Por eso, en el caso de una licuadora que cumpla con las exigencias de seguridad propias, las negligencias suelen ser los únicos motivos de accidentes.

Lo ya comentado, la confianza, la falta de previsión o la rapidez por las urgencias en la cocina pueden acabar mal. Los accidentes más típicos que puedes sufrir con tu licuadora se pueden producir en tres diferentes momentos, que son:

  • Durante su manipulación: Allá donde guardes tu licuadora tendrás que hacerlo de manera ordenada. Si no guardas la caja, procura que el cable quede debidamente enrollado y afirmado. Las caídas de elementos sobre pies son bastantes frecuentes. En caso no solemos llevar calzado de seguridad precisamente y la propia licuadora puede pesar lo suyo.
  • Revisando la licuadora: En ocasiones algún atasco inesperado hace que la licuadora deje de funcionar. Ante la mera opción de desenchufar, desmontar y revisar de manera segura y eficiente, no son pocas las manos intrépidas que se lanzan en un segundo a desatascar las cuchillas. ¡Ojo! Porque la avería puede ser importante y este tipo de accidentes se dan más de lo que pensamos.
  • Un uso inadecuado: Durante el cocinado, la licuadora puede convertirse en una herramienta complementaria para licuar algún alimento. La suma de su trabajo al horno, la vitrocerámica, el frigorífico y tantos otros electrodomésticos que se juntan en hora punta en tu casa puede provocar una saturación, la bajada de los plomos y una  subida de tensión posterior al recuperar la electricidad. No satures tu sistema eléctrico usando varios electrodomésticos a la vez.

Limpieza para ser más segura

Hemos comentado que los atascos en las cuchillas de las licuadoras se pueden convertir en un motivo de accidente, y además de los graves. Normalmente, usando alimentos apropiados para la licuadora y disponiendo de una licuadora con potencia suficiente, no debería surgir ningún problema.

Los posibles atascos en tu licuadora pueden deberse a un deficiente mantenimiento,  a la acumulación de residuos en los intersticios de las cuchillas o a la oxidación de las partes rotatorias.

En el primer caso, los residuos ya de por sí son una fuente de intoxicaciones, otra variante más de accidentes domésticos en su aspecto más sanitario. Pero, además, estos residuos pueden acabar entorpeciendo la tarea de las cuchillas, acumulándose más atasco y pudiendo derivar en el fallo final, la rotura de la licuadora o incluso un incendio por sobrecalentamiento.  No es cuestión de echarle un agua al acabar cada licuado. Retira siempre todas sus partes desmontables limpia bien con agua y detergente y seca a conciencia antes de montar de nuevo.

Un secado deficiente de las piezas o componentes de la licuadora, pese a tratarse normalmente de aceros inoxidables, no sienta nada bien a la maquinaria. Ten en cuenta que en el juego de rotación también hay gomas y plásticos para el encaje.

Licuar, separar las partes, limpiar y secar. Ese debe ser el proceso repetido cada vez que hagamos uso de la licuadora. No es un asunto sin importancia por tres motivos: ganas seguridad en el trabajo de la licuadora, aseguras tu salud al no dejar ningún resto y te aseguras de darle un mayor ciclo de vida útil a la licuadora.

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Limpiar las almohadas eléctricas

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Para que tu almohada eléctrica sea siempre una fuente de salud necesitas mantenerla limpia y aseada. Tu cabeza va a ser la que repose ahí en busca del gratificante y reconstituyente calor. No permitas que la relajación de tu cuello se haga a cambio de la atracción de ácaros y otros minúsculos elementos nocivos.

Libres de ácaros y suciedad

Lógicamente, cuando las casas que fabrican almohadas eléctricas ponen sus productos en el mercado, tienen que considerar que éstas deben ser lavadas con cierta regularidad. Tienes que asegurarte de que la funda sea extraible y lavable, pero además deberás cerciorarte de la absoluta opacidad de la funda, para que nada llegue a esa parte interna de la almohada donde se encuentra el circuito.

Otro asunto importante es el hecho de no deteriorar los materiales de la funda de la almohada una vez que procedemos a su lavado. Con un programa corto a un máximo de 40º es suficiente para que la funda quede bien limpia y retirar de ella la suciedad, así como posibles ácaros. Normalmente estas fundas son de algodón, material bastante resistente al calor, pero tratándose de una funda, y para asegurarnos de su mayor durabilidad, mejor no jugártela.

En todo caso, siempre puedes encontrar fabricantes que aseguren la posibilidad del completo lavado de la almohada eléctrica, bien por no disponer de funda o porque aseguran el completo aislamiento de las zonas por donde transcurre el circuito eléctrico.

En estos casos tienes que proceder a su lavado siempre retirando todos los cables que te indique el manual y que deberán estar accesibles desde zonas de desmontaje. Personalmente prefiero las almohadas con funda, llámame tiquismiquis, pero eso de colocar cables y conectarlos a la red, después de haber metido al agua zonas por donde van a estar extendidos…, no sé yo.

Para almohadas con funda o sin funda, el mejor sistema de secado es al aire libre. Las secadoras, con sus movimientos en seco pueden provocar algún desajuste en tejidos o circuitos (según sea almohada con o sin funda), con el consecuente vicio que pueden coger los materiales para posteriores usos.

Prevenir accidentes

No todos los modelos de almohadas eléctricas son siempre enteramente lavables, como bien podrás entender. Así que no te aventures a meterla tal cual a la lavadora sin leer el libro de instrucciones y determines qué se puede lavar, si toda ella o sólo la funda.

Aún separando el cable exterior, en muchos casos los circuitos eléctricos internos no pueden verse sometidos a la acción del agua porque, aunque la seques a conciencia, se oxidarán o alguna humedad residual puede provocar un cortocircuito que derive en un calambrazo o lo que es peor, un incendio. No olvides que la almohada eléctrica siempre la sueles usar en la cama o en sofás, con materiales altamente inflamables.

Independientemente de que se pueda lavar íntegramente o no, una almohada eléctrica, en su más alto nivel de calor puede producir un accidente, quemándote la piel o quemando la superficie con la que está en contacto.

Para evitar cualquiera de estos contratiempos que en alguna ocasión han provocado accidentes de consideración, las marcas más fiables tienen establecida la opción de desconexión automática.

  • Desconexión por tiempo máximo: Una vez que la almohada se ha usado durante un tiempo determinado, acaba desconectándose sóla. En mi caso he visto modelos casi todos centrados en los 90 minutos. Llegado ese tiempo se apagan y eres tú quien decide si procede volver a encenderla.
  • Desconexión por temperatura máxima: También hay modelos que se desconectan al alcanzar una temperatura máxima de seguridad. Yo no los he comprobado, pero me parece un poco lata que pueda llegar a apargarse repetidamente por suponer que hay un riesgo.

Sea un tipo u otro de desconexión la que puedas o quieras elegir (me quedo con el de tiempo máximo), lo cierto es que tiene mucho sentido que los fabricantes las programen de este modo. Hay que tener en cuenta que las sesiones de aplicación de calor para tensiones, dolores, agarrotamientos, contracturas, dolores menstruales y demás suelen fijarse en torno a los 15 minutos. Aunque todos sabemos (incluídos los fabricantes) que en casa, tumbaditos en el sofá, lo que hacemos es permanecer ratos y ratos con la manta encima, desvirtuando el poder del calor.

Y lo cierto es que en este abuso es donde más pueden surgir los accidentes por incendio o electrocución. Tampoco es que sea un asunto de seguridad primordial en cuanto a su porcentaje en un global de accidentes del hogar. Pero siempre se dan casos de accidentes y todos surgen por este abuso.

Así que, por el propio fundamento en el uso de tu almohada eléctrica, y por seguridad frente a potenciales accidentes, lo ideal sería que procedieras con esa aplicación regulada por periodos mucho más cortos de lo habitual.

Mantenimiento y limpieza

Vida útil de un aspirador

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La obsolescencia planeada depende del mantenimiento de los electrodomésticos, sobre esto nunca tengas dudas. Pero en el caso del aspirador, del que siempre requerimos un trabajo óptimo para liberar nuestro hogar de suciedad, podemos plantearnos que sea la excepción a la regla. No es cuestión de cambiar por cambiar, pero un pequeño electrodoméstico tan sufridor como este, debe tener su relevo natural planificado.

El mantenimiento influye

Con esa entradilla que me he marcado, no te quiero decir que tengas que cambiar contínuamente de aspirador, un buen aparato puede durarnos varios años. Me refiero más a que sea el modelo que sea el que tengas en casa, entre tantas y tantas diferentes opciones, ya sea aspirador de trineo, de vapor, robot aspiradora, todos sufren ante ese contínuo contacto con el polvo, un trabajo duro que precisa de un mantenimiento para que siga siendo un eficaz instrumento de limpieza. El mantenimiento deficiente puede provocar obstrucciones o almacenamiento de polvo (generalizando por polvo todo lo que pueden ser pelos, bacterias y demás…) que en posteriores usos te encargas de redistribuir por tu casa, pero además en el peor de los casos, el propio sistema del aspirador es el que acaba deteriorándose y dejando de actuar como debiera (filtros estropeados, bolsas rotas, cabezales deteriorados…)

Sobre todo en el caso de usar aspirador con bolsa te surge una paradoja, en cuanto al mantenimiento, de difícil solución. Por un lado su pronta sustitución provoca que liberes al aire polvo bien agrupadito y de manera regular, y sin embargo su uso prolongado provoca la acumulación de restos que pueden rebocar hacia el exterior con el encendido y puesta en marcha en futuras ocasiones. El mantenimiento en estos casos se transforma en un dilema.

Para cualquiesquiera otros modelos con depósito, deberías considerar que la limpieza del hogar termina con la propia limpieza del aspirador. Vaciar el depósito y repasar los filtros debería ser esa última labor antes de palmear las dos manos para dar por terminada la labor. Yo por lo menos así lo hago, me resisto a asumir como normal dejar el aspirador con el depósito sin vaciar, por mucho que los fabricantes aseguren que no hay problema. Yo siempre lo vacío con cuidado (si se hace habitualmente el polvo desliza sin problemas y no se levanta) después lavo el depósito y lo dejo secar, siempre, tras cada uso. También repaso con cuidado el filtro, al menos para que no queden pelos, hilos y demás restos que atraen como imanes la porquería, golpecitos con los dedos sobre el cubo de la basura ayudan a que no quede nada en su interior. También me ocupo del cabezal, donde suelen estar esa especie de cepillos en cualquier modelo, sobre el cabezal sí que actúo a conciencia, repasándolo bien con un trapo húmedo.

Y un detalle importante es que, por una especie de osmosis, durante el proceso de aspirado, las zonas exteriores de todo tipo de aspiradores cogen una capa de polvo, también eso lo termino por repasar antes de finalizar.

Cambiar para limpiar mejor

Pero no lo podemos negar. Siempre llega ese momento en el que toca despedir a nuestro electrodoméstico empleado para la limpieza. Al menos no tienes que pensar en finiquitos, es solo un aparato que ha trabajado muy bien durante un tiempo, pero que necesita el relevo. La inversión, dentro del amplio abanico de precios por modelos y prestaciones, que también apunté en un apartado esta entrada, debe ser siempre considerada como amortizable solo en salud. Si estableces la rutina de limpiar al limpiador (como se podría decir en este caso) te durará más, pero si lo abandonas y solo te ocupas de él esporádicamente deberás considerar reemplazarlo para que no desmerezca su función primordial, alejar de tu hogar y de los tuyos cualquier conato de contagio por bacterias, ácaros, pelos de tus mascotas si es que tienes…

En esta entrada te hablé un poco de ese proceso de decisión en la compra, proceso de  que puede resultar tedioso, para lo cual debes tener claro qué es lo que más se ajusta a tus necesidades.