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Báscula de cocina ¿mejor digital o analógica?

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Las balanzas de cocina son una herramienta imprescindible para llevar a cabo multitud de recetas de la manera más precisa. El mejor sabor se consigue con la medida precisa y la mejor combinación de los ingredientes que componen un plato. Algo parecido ocurre cuando buscamos nuestra dieta ideal, sin la báscula poco podremos hacer.

Ventajas de la balanza digital

Son varios aspectos los que hacen de una balanza digital de cocina una mejor herramienta al servicio de cualquier receta que se precie. Veamos por qué solemos considerar más interesante decantarnos por la versión digital de estos pequeños electrodomésticos.

  • Precisión: El margen de error es ínfimo. Las actuales balanzas digitales, o al menos las de marcas fiables, ofrecen una desviación mínima, un porcentaje del 0,1% enteramente asumible en cualquier dosis o distribución. Ya sabemos que no estamos en un laboratorio, se trata de cocinar, y en este arte siempre hay un margen de permisividad. Aún así, lo dicho, si se produce la variación con la cantidad real será algo inapreciable.
  • Función Tara: la báscula de precisión digital descuenta el peso de sus recipientes. Así, de manera fácil e inmediata, obtienes el peso real de lo que estás pesando, sin fórmulas ni restas.
  • Tecnología: Las básculas digitales pueden hacer virguerías. Desde memorizar a pesar líquidos, pasando por el guardado de cantidades y la consulta de recetas. A mayor tecnología mayores prestaciones y un uso más continuado. ¡Las hay que incluso te calculan las calorías de los alimentos!
  • Ligereza: Liberadas de pesos y muelles, las balanzas digitales son uno de los electrodomésticos más pequeños que puedas encontrar. Fácilmente guardable en cualquier cajón y fácilmente utilizable en cualquier mínimo espacio.

Ventajas de la balanza analógica

Está bien, no siempre vale decir que lo tecnológico sea siempre la panacea. Quienes tienen por costumbre usar balanzas analógicas siguen defendiéndolas frente a las digitales. Lo habitual es que la decisión por mantener una báscula analógica en la cocina se sustenta en:

  • Facilidad de uso: No hace falta conectar a la red ni reponer baterías. La balanza analógica siempre está disponible para trabajar. Su trabajo sobre muelles y la tensión correspondiente ejercida sobre ellos se traslada a la típica esfera donde aparecen los valores de peso. Esto es como todo, la subjetividad de cada cual marca la facilidad o dificultado de algo. Quien esté acostumbrado a su balanza analógica realizará los pesajes con un control máximo en un tiempo mínimo.
  • Disponibilidad permanente: Una balanza analógica siempre podrá ayudarte en esas mediciones de ingredientes. Imagínate que te encuentras a mitad de faena y que, de repente, no tienes batería en la báscula, o ha sufrido algún desperfecto y su software ha dejado de funcionar sin previo aviso.
  • Robustez: Todo lo que tiene más tecnología, más electrónica conlleva siempre un mayor cuidado. Algún pequeño golpe, un ligero derrame de algún líquido puede dejar inservible una balanza digital. La balanza analógica, con su funcionamiento básicamente mecánico, tiene que sufrir un fuerte impacto o la caída de algún corrosivo para dejar de funcionar completamente.

Como ves, lo analógico también tiene su fundamento. En un mundo gobernado por la idea de la tecnología como algo extrictamente necesario, otros sistemas más básicos se rebelan a esta uniformidad en las ideas.

Decisión final para comprar una balanza de cocina

Actualmente casi todos nos decantamos por una balanza digital. Pero lo cierto es que buscando por Internet u ojeando en tiendas, las balanzas analógicas siempre están ahí. Y ocurre así, en primer lugar, porque las balanzas analógicas, en igualdad de condiciones (marcas igual de solventes y similar calidad en materiales), casi siempre son más baratas.

Pero como en casi todo, en el mundo de las balanzas de cocina hay otro mundillo interno.

  1. Las balanzas analógicas están tendiendo al diseño, a una apariencia más amistosa o interesante, sin el artificio de la tecnología que las limita a una plataforma lisa y una pantalla frontal LED. Si piensas en la báscula de cocina como un electrodoméstico que no requiere de gran sofisticación y que puede ayudar a revestir tu cocina, te sorprenderás de la cantidad de posibilidades, colores, tamaños. Todo un lujo para adornar, conjuntar, ofrecer ese punto retro a tu cocina a la vez que se le da ese toque de buen cocinero preparado de báscula. Porque al final, que es lo que cuenta, con tu báscula analógica podrás pesar todo tipo de ingredientes.
  2. Pero si lo que buscas fundamentalmente es la practicidad, una báscula de cocina digital es el electrodoméstico que andabas buscando. Mayor precisión que las analógicas, más posibilidades de trabajo (lo ya apuntado, memorias, grabados, etc…) Los diseños actuales tienen ese no se qué de todo lo electrónico que nos acaba fascinando. Ligereza, tamaño reducido y puesta en marcha con un simple roce de su piloto. Si tu mundo es completamente digital, en la báscula digital encontrarás tu herramienta. ¡Si incluso se puede conectar con un ordenador para almacenar medidas…!

Lo que está claro es que para conseguir esa receta ideal, ya sea copiada de un recetario o reproducida a imagen y semejanza de las artes de un madre, siempre necesitarás tu báscula. La improvisación no es buena nunca, tampoco para la cocina.

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